27 set 2006 - 21h48

Confira como foi o jogo na visão do Diário Olé

O Diário Olé é um dos jornais mais populares da Argentina. Totalmente dedicado à cobertura esportiva e especialmente ao futebol, o Olé tornou-se conhecido no continente sul-americano pela abordagem despojada e pelo estilo irônico de suas manchetes. Sem avalição de conteúdo e especialmente pelo formato, o Olé seria uma espécie de Lance! da Argentina. Confira a reportagem do jogo River Plate 0 x 1 Atlético veiculada no site do Olé, destacando a má atuação do time argentino e o oportunismo do Furacão:

Banda desafinada
por Diário Olé, da Argentina

Era inevitable. En los paladares del Monumental aún estaba impregnado ese gustito amargo que había quedado después del empate ante Colón, el último domingo por el Apertura. Pero esta era otra historia. Y River debía abstraerse. Enfrente estaba el Atlético Paranaense, de Brasil, y la excusa eran los octavos de final de la Copa Sudamericana. Partido de ida. Y como siempre que arranca un torneo internacional, en Núñez se ponía en marcha una ilusión.

En esta ocasión, Passarella armaba un equipo alternativo, integrado en su mayoría por habituales suplentes. ¿Las novedades más destacadas? Al arco volvía Lux, Nasuti como primer central, y un mediocampo bien muletto: Augusto Fernández, Pusineri, Marcelo Sosa y Sambueza. Los brasileños, en tanto, venían entonados tras eliminar en la primera fase a sus compatriotas del Paraná, además su clásico rival. El pitazo del uruguayo Martín Vázquez marcaba la hora de jugar.

Y en la cancha, River arrancó como un tractor. Habían pasado apenas treinta segundos cuando Sambueza, muy movedizo por izquierda, se metió en el área y metió un remate de zurda, mitad centro y mitad al arco. El Caño se ponía el equipo al hombro y los de Passarella eran superiores. Atlético Paranaense no daba señales de vida y convertía a Lux en un espectador de lujo.

No había dudas. Sambueza era la manija de un River que antes del cuarto de hora inicial ya había demostrado una superioridad muy notoria. Luego de un tiro libre de Sambueza rechazado por el arquero Cléber, Augusto Fernández remató desde la medialuna. Pero la pelota quedó atrapada en el mar de piernas que era el área en ese momento. Menos de un minuto después volvió a aparecer Fernández, quien llegó al fondo por derecha y buscó el primer palo de Cléber. El uno visitante la mandó al corner.

Debieron pasar diecisiete minutos para que Lux tocara la pelota. Y fue para sacar del arco, con el pie. Claro indicio de que los brasileños habían llegado al Monumental para defenderse, correr y meter. Pero esa actitud con la que River había salido a comerse crudo al Paranaense se desinfló hacia el promedio del primer tiempo. El visitante cerraba espacios y así aguantaba el cero.

Así todo llegaría una serie de chances muy claras para el conjunto millonario. Tres en tres minutos. Primero, Augusto Fernández le dio un gran pase a Falcao y el colombiano se apuró. Le pegó mal, afuera. Después, a la salida de un tiro de esquina, Gerlo le ganó a todos y cabeceó al palo derecho del Cléber. Muy cerca. Y la última, otra vez en los pies de Falcao: Pusineri lo habilitó y el delantero intentó darle de aire. Fue casi un pase al arquero. Faltaba el toque final.

Pero la suerte le iba a jugar una mala pasada. Porque a veinte del entretiempo y de contraataque, Paranaense metió una puñalada inesperada. Denis Marques encaró por izquierda, le ganó a Gerlo en velocidad y mandó el centro bajo al segundo palo. Por ahí apareció solo Marcos Aurelio y empujó la pelota a la red. Nada que hacer. Los brasileños pasaban al frente y bañaban en incertidumbre al Monumental.

El resto fue puro nervio, desorden y dudas. Sambueza le metió una patada terrible a Jancarlos, quien debió dejar la cancha. Pusineri tuvo una buena pero la tiró por arriba. Y en la respuesta, Danilo casi aumenta de cabeza. La gente pedía huevo. Y así llegó el descanso, en medio de un clima enrarecido.

El comienzo del segundo tiempo fue casi un calco del primero. River bien adelantado, plantado en campo rival y presionando en todas las líneas. Así se encontró con tres situaciones interesantes. A los dos minutos, Pusineri probó desde afuera del área con un remate cruzado y Cléber contuvo sin dar rebote. Y cuatro más tarde, Farías recibió en el área tras un lateral y metió la pelota en el corazón del área, pero enseguida llegó el rechazo. La otra estuvo en los pies de Falcao, quien se metió en el área a los tumbos y remató, al cuerpo del arquero. Fue la última del colombiano, reemplazado por Gonzalo Higuaín. Iban diez minutos.

Sin apuros, Parananense seguía apostando a la contra. Lux dio un rebote luego de un remate de Marcos Aurelio desde la derecha y Denis Marques, solito y solo, la tiró contra la parte exterior de la red. A los quince entró Belluschi por Augusto Fernández, cuando parecía que el que debía salir era Sosa. Al uruguayo se lo notaba cansado. Passarella empezaba a quemar las naves y los titulares saltaban a la cancha. Belluschi probó de aire en la primera que tuvo, desde afuera, y se fue cerca.

A veinte del final, el Kaiser metió el último cambio. Pusineri le dejó su lugar a Ortega. River necesitaba técnica y creación. Pero las circunstancias obligaban e iba a la carga como podía. Sambueza y Farías intentaron pero Cléber y un rechazo, respectivamente, ahogaron lo que hubiese sido el empate. Las cosas estaban planteadas con claridad en Núñez. Paranaense esperaba bien metido atrás y aspiraba a alguna contra. ¿River? No se le caía una idea. Pero iba.

Ortega, Belluschi, Sambueza e Higuaín eran las cartas ofensivas del equipo argentino. Y el ex Newell’s iba a tener otra gracias a su buena pegada. Tras una buena jugada colectiva, el volante metió un tremendo remate frontal y Cléber respondió con categoría. Los de Passarella toqueteaban de un lado a otro pero sufrían mucho a la hora de entrarle a un equipo brasileño que defendía la ventaja con uñas y dientes.

No hubo tiempo para más. El orden táctico, la buena defensa y, por supuesto, la contundencia se impusieron largamente la noche del Monumental. River tuvo más de una para anotar, es cierto, pero jugó mal y lo pagó. Ahora tendrá que ganar en Brasil, el próximo 12 de octubre.



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